Intentaba ordenar las ideas, y es que algo tan claro como que Ana es de Mallorca como las ensaladas no podía ser un comienzo mejor. El lunes ha sido duro, una resaca de tantas risas acumuladas en un fin de semana pesa más que el haber bebido más de 5 chupitos de absenta.
A veces no hace falta dar las gracias para que se den cuenta de lo importante que alguien es en tu vida, y esta es una de esas veces en las que la cerveza, el kalimotxo, las canciones, los troncos, las muñecas, las bravas, el metro, una pegatina de Cuenca, la cola de la Wurtli, los mods, los bares cerrados con gente y música, los bares abiertos en los que no sirven ya bebida y las cervezas a 1€ de por la calle, son suficientes para que acabemos llorando de la risa en cualquier habitación con un balcón que tiene vistas al centro de Madrid.
Lo repetiría una y otra vez donde fuera, porque sé que merece la pena.





