
Siempre está de más prometer cosas que no se van a cumplir. Yo casi tantas promesas hechas como promesas he roto. La mayoría fueron promesas hechas a mí misma… y yo misma me sigo preguntando a quien engaño realmente con esas cosas.
Quiero hacer, decir, tener, sentir, querer y soñar tantas cosas que me falta el tiempo y las ganas para gritar todo lo que quiero hacer, decir, sentir, querer y soñar.
Y mientras sigo cogiendo trenes que no van a ningún sitio, a ver a gente a la que nisiquiera sé si importo. Y aún me sigue faltando el valor para preguntar si a quien nunca voy a ver, aún le importo.