
Hace muchos años me gustaban las tormentas, eran muchas las noches en las que mi padre se despertaba por el ruído de los truenos y me encontraba acurrucada en la escalera, frente a la ventana, viendo el festival de lluvia y rayos que la naturaleza escenificaba tras los cristales.
Un buen día, no sé por qué, las tormentas empezaron a darme miedo, y ahora, donde me acurruco es bajo el edredón esperando que la mañana llegue con su calma tras la tempestad.
Supongo que irá por etapas de la vida, al fin y al cabo, bastante tormentosa es ya mi vida como para ver como la intepreta la naturaleza, como si de “Fantasía” se tratara.





Mayo 23, 2009 a las 10:43
pues a mí me sigan gustando, me impresiona tanta luz, sonido, tanta fuerza…la verdad es que por aquí pocas tormentas hay, normalmente caen 4 gotas, guarrean los coches y se acabó jaja.
Espero que tu tormenta no dure mucho
Mayo 24, 2009 a las 15:55
hola!!! Gracias x tu comentario!! oye! yo entraba en la dirección d tu blog y siempre me daba error
pero con el enlace q tngo dsd mi blog ya puedo entrar…me he perdido un par de textos o tres preciosos…voy a revisar…;)
un abrazo!