Hace mucho que no hago balance de las últimas decisiones que he tomado. Quizá sea porque tras el último giro de 180º que di en mi vida, me parecen poco reseñables, aunque no por ello me parezcan menos importantes.
Tras los últimos acontecimientos, los cambios, la dejadez y otras tantas variables, ha llegado gente nueva a mi vida, a vuelto a aparecer alguna de esa que habías olvidado olvidar y se ha mantenido otra tanta. Todos me parecen importantes, pero creo que es el momento de decidir (esa maldita palabra otra vez) a qué distancia debo mantener a esa gente…, quizá porque poco a poco me doy cuenta de que les estoy dando un papel más importante en mi función de aquel que realmente deberían tener. Y como al final la que sale siempre hecha un desastre de las relaciones extrañas soy yo, no me queda otro remedio que poner límites, por primera vez en mi vida.
Los 9 dígitos que llegaron a mi vida, después de varios años buscando aunque fuera una @, siguen sin decir nada. Tengo una dirección, un número y un código postal que no sé si utilizar. Creo que simplemente dejaré que pase el tiempo hasta que nuestros caminos vuelvan a cruzarse. Sé con certeza que lo acabarán haciendo. Tengo un pálpito.

Y respecto a mí misma, ¿por qué no iba a hacer algo por y para mí misma?, voy a ser bajista. Una de las opciones en el aire es roja y la eligió una camisa negra y unas Converse All Star.
Aunque tan solo es una de las opciones de momento es quizá la que más me gusta para iniciarme en esto de hacer ritmos. Esperaré aún unas semanas antes de tomar una decisión en firme.
Quizá cuando vuelva de Noruega, no sea que encuentre allí un montón de libros baratos que hagan que envíe mi ropa, otra vez, por correo. Nunca se sabe.
Por lo demás, como siempre, dejándome llevar. Haciendo las cosas mal y tarde, pero contenta, ¡que una se lo merecía ya de una vez!